Claves para una iluminación perfecta

Claves para una iluminación perfecta

A la hora de decorar una habitación pensamos tanto en el estilismo que nos olvidamos de la iluminación. Asumimos que es algo básico y no nos detenemos cuanto deberíamos en escoger las lámparas y, lo que es peor, distribuir los puntos de luz correctamente. Aquí encontrarás la mejor forma de sacar todo el partido a la luz y crear el ambiente que más desees para cada ocasión y lugar.


El salón como centro neurálgico de la casa

Cuando pensamos en el salón, lo hacemos buscando el descanso, así que la luz ha de ayudar a ello, siendo lo más cálida y acogedora posible. Por norma general, es aquí donde más vemos la televisión, por lo que se recomienda situar una luz detrás de ella. Si no hubiese espacio para colocar una lámpara, otra alternativa son los focos o luces led. Al situar una luz de contraste para compensar la que produce la televisión, evitamos la fatiga visual y el dolor de ojos que esta produce. Los expertos recomiendan que las lámparas que elijamos para decorar el salón sean de 12 W, así se consigue el entorno ideal para los momentos de relax y de charla en familia.

El dormitorio, un lugar de descanso

Sin duda, esta estancia de la casa es en la que más tenemos que cuidar la iluminación y el confort. Si no descansamos bien por la noche, nos pasará factura el resto del día. Por ello, tenemos que buscar luces que ayuden a crear una atmósfera cómoda y relajante, que favorezca y estimule el descanso.

Si eres de los que no se pueden ir a dormir sin antes leer un poquito, la solución perfecta será un brazo flexible que podamos mover como queramos y con una bombilla led, cuya potencia no sea superior a los 7 W.

El vestidor también merece tener luz propia. Al final, la ropa es la manera más sencilla de mostrar nuestra personalidad y estado de ánimo, así que hay que ver bien de qué disponemos para no mandar el mensaje erróneo. Para ello, podemos incluir un foco halógeno en la parte superior del vestidor, a unos 20cm de distancia entre sí.

Cocina con claridad

La cocina es una zona de trabajo, así que ha de tener la mejor iluminación posible. Para evitar las sombras, lo mejor es que la encimera cuente con su propia iluminación. Para no depender de la luz central, la opción más oportuna es colocar luces en la parte superior de los armarios perfectamente distribuidas.

Para poder distinguir bien los alimentos, lo más recomendable es elegir bombillas que imiten la luz natural. Los expertos recomiendan bombillas de alto índice de rendimiento cromático, a partir de los 80 IRC.

Un baño de estrellas

El baño necesita una buena iluminación, ya que se trata del lugar donde nos acicalamos y más nos cuidamos. El tocador y la ducha son los principales elementos a iluminar, para ello podemos utilizar por dos luces hacia abajo que evitarán las sombras en la cara y un foco en el techo que aporte luz uniforme y homogénea.

Las zonas de paso también cuentan

Para estas áreas lo mejor son las luces puntuales, principalmente, con sensor de movimiento. En el recibidor, nada como las luces cálidas e indirectas. Para el pasillo, apliques de pared o focos orientables en el techo.

Aprovecha la luz natural

Antes que optar por lámparas y luces artificiales, hay que asegurarse de que estamos sacando el máximo provecho a la luz solar. En este sentido, es importante que nuestros muebles estén bien distribuidos y orientados. Un truco práctico es colocar espejos en lugares donde refleja el sol para así multiplicar la luz de la habitación. Además, los colores también son grandes aliados.

Aprende a distribuir correctamente los puntos de luz

Lo ideal en cuanto a iluminación es crear tres puntos estratégicos y que cada uno tenga una finalidad diferente. Por un lado, tenemos la luz general de la habitación que puede venir de una lámpara de techo que nos ayude a iluminar la parte superior. Por otro lado, la luz puntual. Esta la podemos conseguir con lámparas de sobremesa, focos o lámparas de pie. Su fin es iluminar determinados rincones de la habitación y delimitar espacios. Finalmente, la luz decorativa, que nos ayuda a potenciar elementos de decoración.

Errores comunes a la hora de iluminar

  • Todo a última hora: Cuando nos ponemos a decorar la casa, lo último en lo que pensamos es cómo la vamos a iluminar y ahí radica el primer error. El uso de las lámparas es tan importante como la elección de los muebles. Hay que tener en cuenta los puntos de luz y el tipo de luz que más favorece al ambiente que queremos.
  • La lámpara omnipotente: Otro error bastante común es colocar una lámpara, generalmente de techo, para iluminar toda la habitación. Aunque esta tenga gran potencia nunca emitirá la suficiente luz. Hay que buscar el equilibrio entre varios aparatos, colocándolos de forma estratégica.
  • No tener en cuenta la luz natural: La luz natural es la mejor y, sobre todo, la más barata. Muchas veces la luz solar es suficiente para alumbrar la habitación y solamente necesitamos apoyarla de manera puntual. Ten en cuenta de cuánta luz natural dispones antes de recargar la habitación de luz artificial e innecesaria.
  • Cada lámpara tiene una función: Es importante saber qué queremos conseguir con cada una de ellas. Para ello, podemos resumir sus usos en tres, tal y como hemos mencionado antes: Luz general, directa o puntual y decorativa o ambiental.
  • La intensidad de la luz: Dependiendo de la actividad que vamos a realizar en cada habitación, la intensidad de luz que necesitemos para cada una será distinta. Para el salón, suele optarse por una luz más cálida que favorezca el descanso y el relax, pero para las habitaciones con gran intensidad de trabajo la mejor opción son las luces blancas de unos 6.400 K.

 

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